¿La baja actividad observada en la actualidad culminará en una nueva erupción?
El seguimiento satelital del comportamiento del pozo de lava en 10 años no constituye un período lo suficientemente prolongado como para crear un perfil base del Villarrica. Sin embargo, la probabilidad ESTADÍSTICA de una nueva erupción es muy elevada si consideramos que en los últimos 70 años la frecuencia eruptiva se situó en un promedio de 12 años (erupciones en 1948-49, 1963-64, 1971 y 1984).
¿El terremoto del 27 de febrero de 2010 afectó el comportamiento del volcán Villarrica?
Analizando los valores de radiancia espectral entregados por los sensores MODIS satelitales posterior al evento telúrico, el 12 de abril de 2010, la radiancia espectral alcanzó un valor de 4,4 Wm2 m-2 sr-1 um-1, equivalente a 82º C, el más alto registrado desde 2003. Las repercusiones del movimiento telúrico en la actividad volcánica fueron detectadas en la superficie recién dos meses más tarde, en abril, para luego decaer en los meses siguientes.
¿Existen precedentes sobre 29 años sin erupciones mayores (1984 al presente)?
Los 435 años de historia del volcán (Petit-Breuilh S., Mª Eugenia, Contribución al conocimiento de la cronología eruptiva histórica del volcán Villarrica, 1558-1985, Revista Frontera 13, 1994) suman unas 59 erupciones con una proyección de 90, debido a la mayor existencia de fuentes documentales hacia los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, con unas 18 erupciones en promedio por siglo.
Si se analizan los períodos entre erupciones de los siglos XIX y XX con un índice de explosividad volcánica igual o superior a 2, destaca el segmento de tiempo 1920-1948, en el cual se documentan sólo episodios eruptivos de bajo vigor; de alguna manera un paralelo con la situación actual. Sin embargo, se desconoce cuántas fuentes históricas describen el resplandor incandescente característico nocturno como una erupción en progreso, abultando los registros de erupciones.
Concluyendo, los datos disponibles sobre las erupciones no permiten determinar con certeza si un período inter erupciones de 29 años o más constituye un hecho anormal para este volcán.
Antiguos habitantes de la zona señalan que las erupciones son precedidas por períodos de baja o nula actividad visible. ¿Existe un fundamento para esta suposición?
Cabe destacar, que anterior a septiembre de 2006, el volcán carecía de algún sistema de vigilancia visual permanente como para probar científicamente este hecho. Sin embargo, existen fotografías aéreas que prueban que el invierno de 1971, algunos meses antes del inicio de la erupción, el cráter no mostraba signos de actividad.
¿El volcán avisa antes de entrar en erupción?
Efectivamente, se conocen algunos signos precursores que alcanzan desde sismos locales, hasta emisiones de cenizas e incluso expulsión de piroclastos más allá de los bordes del cráter. Requiere de mucho estudio y dedicación el saber interpretar los signos precursores de una manera correcta, ya sean éstos medidos instrumentalmente, u observados en forma directa o mediante satélites.
Un indicador clave de una reactivación en el Villarrica es la presencia de magma juvenil saturado en gases, a nivel superficial, responsable de las denominadas explosiones estrombolianas de alta frecuencia (vídeo) muy común en los estadios iniciales de las erupciones mayores de este volcán.
¿Se sabe cómo se será la próxima erupción? ¿Causará daño?
Los volcanólogos tienen la misión de estudiar el pasado de los volcanes, investigando los documentos históricos y analizando los depósitos dejados por las erupciones. De esa manera, se determina el carácter específico de cada volcán con la finalidad de proyectar el pasado al futuro. Estos antecedentes recopilados se vierten en un "mapa de peligros volcánicos" donde los expertos señalan zonas seguras, poco seguras, peligrosas y de alto peligro con la finalidad optimizar el ordenamiento territorial (El mapa de peligros del Villarrica puede ser adquirido en SERNAGEOMIN).
Las erupciones de 1640, 1948-49, 1963-4 y 1971 han causado la mayor cantidad de pérdidas materiales y humanas. Por otro lado, los censos revelan que el crecimiento demográfico en la zona aledaña al volcán es uno de las más altas del país (ejemplo Pucón, 1992-2012, +176%), aumentando considerablemente la vulnerabilidad.
La próxima erupción, del tipo estromboliana, al igual que las anteriores documentadas, presentará ciclos de actividad, alternando emisiones de cenizas/piroclastos y coladas de lava con una alta probabilidad de lahares (avalanchas producto de la fusión del hielo). Se espera que el índice de explosividad volcánica arroje un vigor entre 1 y 3. Puede extenderse entre 3 y 24 meses.